PARQUE WAPSUK
El parque Wapsuk, además de ser una
maravilla de la naturaleza, contiene la reserva más
importante del mundo de Osos Polares. De hecho, el vocablo
Wapsuk es una palabra autóctona que significa “Oso
Blanco”. Entre terrenos níveos y pantanos en
los que crece hierba arriba de los hielos, el parque es más
que un simple paseo por la naturaleza. Muchos excursionistas
lo han cruzado y afirman que es una experiencia única.
Son cada día más los visitantes que se acercan
e intentan comprender un poco mejor el hábitat de los
famosos osos. El frío bosque, la vegetación
tan disímil a lo acostumbrado, han relazado la fama
de un parque al que hasta no hace mucho tiempo no visitaban
más que aventureros solitarios ávidos por descubrir
nuevos e inexplorables ámbitos.
El parque abarca gran parte de la famosa
Bahía de Hudson, por lo que los visitantes encontraran
maravillosas playas y lagos y lagunas congeladas, kilómetros
de hielo recubierto con una tundra, produciéndose un
fenómeno natural único. Además, la vegetación
del parque contiene especies de árboles nunca vistos,
como también de sauces gigantes y alerces. Sobre la
bahía, además de ver caminar con tranquilidad
a los osos polares, podrán apreciar el arribo diario
de innumerables especies de mamíferos marítimos.
Por el pantano del bosque observarán numerosas manadas
de Caribús, que aún siguen siendo muy importantes
para los cazadores aborígenes.
El parque también es una fuente arqueológica
muy importante ya que todavía se pueden ver emplazamientos
aborígenes de esquimales que datan de 3000 años
atrás. A su vez, el siglo XVII, comerciantes europeos
tuvieron un asiduo intercambio con aborígenes de la
zona construyendo fuertes que aún hoy pueden ser visitados
al sur del parque. Los asentamientos milenarios están
debidamente señalados, al igual que los distintos circuitos
que el visitante puede disfrutar, ya sea de especies de animales
como de la extensa y rica flora.
La pesca, aunque controlada, es posible.
Muchas personas, sobre todo de los pueblos cercanos, concurren
numerosas veces al año para pescar y pasar un fin de
semana inmersos en una de las naturalezas menos usuales, donde
todo parece ser nuevo, como si fuese el último lugar
creado por algún dios.
Todas las semanas se organizan excursiones
al parque, sobre todo desde la ciudad de Churchil, donde una
embarcación espera casi todas las mañanas a
los cada vez más numerosos curiosos por conocer uno
de los espectáculos más importantes que nos
brinda la naturaleza. Con cuidado, el visitante puede experimentar
la sensación de pasearse al lado de los mismísimos
osos polares, que se organizan generalmente sobre la bahía,
en busca de comida, o incluso en los extensos y congelados
pantanos que dominan casi todo el parque.
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