Osos polares en Canadá
El lugar más adecuado para contemplar
a los osos polares es Churchill, en el estado canadiense de
Manitoba. Suelen merodear por la Bahía de Hudson en
busca de alimento. Existen paquetes turísticos que
en grupos reducidos de entre 12-18 personas te permiten “hacer
una visita” a los osos en su propio hábitat.
Los paquetes son algo caros y exclusivos,
habida cuenta de lo reducido de los grupos y lo corto de la
temporada. Octubre es el mes ideal para contemplar a los osos
polares. Entre los servicios ofrecidos en el paquete contratado
se encuentra el hospedaje en hotel o cabaña rústica
y el acompañamiento del grupo por parte de guías
especializados. Pueden hacerse excursiones en canoa para contemplar
a los osos u otros animales, como las ballenas belugas. Los
osos suelen desplazarse a la bahía de Hudson, al encuentro
con las belugas. Con lo cual la contemplación de ambos
tipos de animales puede hacerse en el mismo “pack”.
Últimamente las cosas se les están
poniendo difíciles a los osos polares. El calentamiento
global les lleva a tener que abandonar hasta tres semanas
antes sus hábitats de invierno. Han de desplazarse
hacia el norte con mayor antelación que antes. En los
meses de verano se encuentran en un estado semiletárgico,
pero también en la época cálida le es
posible al turista echarles un vistazo.
La blancura del oso es un efecto óptico.
La piel bajo el pelaje es de color negro, lo que le permite
retener luz y calor. El pelaje lo aisla térmicamente.
Algunos osos pardos guardan una mayor cercanía genética
con el oso polar que con el resto de osos pardos. Se cree
que el oso polar deriva de ciertas poblaciones de osos pardos,
desplazadas geográficamente en su dia. El oso polar
es capaz de nadar notables distancias; las focas figuran en
su dieta. Es minuciosamente carnívoro.
A veces son perseguidos por los zorros árticos,
interesados en los restos cárnicos que los osos polares
van dejando tras alimentarse. Pero los zorros no se les enfrentan.
Al avistar un oso polar, el visitante humano ha de mantenerse
a unos cien metros de distancia. El oso es simpático,
pero de lejos. De cerca o de muy cerca, mejor contemplarlo
en formato video o ipg.
En alguna ocasión, el oso polar ha
sido sorprendido rondando alguna población habitada
por humanos. El ser humano comporta al oso bastantes más
preocupaciones que los furtivos zorros árticos.
Uno no puede abandonar el Canadá sin
echarle un vistazo a los osos. Si uno no puede permitirse
el desplazarse a Manitoba o contratar un exclusivo paquete
turístico de avistamiento debe al menos, comprarse
y hojear algún Bear Book en el aeropuerto de Calgary.
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