Hoteles de hielo en Canadá
El hotel de hielo (Hotel de glace) se encuentra
en el Quebec (Canadá) y diríase una amalgama
de fantasía y técnica.
Fantasía parece a primera vista el
proyecto de erigir un hotel, con sus equipamientos hoteleros
y los correspondientes recursos turísticos en sus inmediaciones,
un hotel tout court como cualquier otro, pero hecho de nieve
y hielo. Esta fantasía se renueva cada temporada y
su traslado a la realidad lleva cinco semanas de construcción.
A medida que va insinuándose la primavera y los rayos
del sol van haciéndose más densos, la construcción
de hielo se va derritiendo. Al año siguiente vuelta
a empezar.
Nieve y hielo son los materiales de esa construcción
aparentemente onírica. Aparentemente, ya que este producto
onírico puede tocarse, lo cual no suele ser habitual
en los productos oníricos. Y además habitarse.
11.000 toneladas de nieve y 350 de hielo y una sala de exposiciones
de 3000 metros cuadrados son algunos de los parámetros
técnicos de este sueño quebecois.
El hotel dispone de una serie de estancias:
un hall, unas habitaciones en las que pasar la noche, suites
temáticas, dos salones de exposiciones, una sala de
cine, el Absolut Bar con capacidad para 200 personas (especialidad:
vodka en vasos de hielo), e incluso la capilla en la que puedes
casarte (si lo deseas: de blanco y hielo) o tan sólo
reafirmar “contratos” sentimentales, en el increíble
marco.
¿Qué se hace en este hotel?
A parte de acoger al turismo, de todo. Actividades corporativas
varias, recepciones, cocktails, hasta lanzamientos de productos.
Junto al Hotel de Glace disponemos de una
estación ecoturística (Duchesney), que ofrece
una interesante gama de actividades: trayectos en helicóptero
(que nos permitirán ampliar nuestra panorámica
del lugar), esquí de fondo, trineos, moto de nieve,
pesca en el hielo (icefishing). El equipo necesario para cualquiera
de estas actividades puede alquilarse allí mismo.
Es mucho lo que puede hacerse, dentro y fuera,
sí. Si nuestro escenario predilecto es el invierno
y el hielo, si nuestras ensoñaciones más deslumbrantes
tienen que ver con el blanco.
Y al llegar la noche, uno puede echarse.
En una habitación del hotel increíble. Y dormir
junto al fuego, fuego que arde dentro del hielo y tomar dentro
del hielo una bebida caliente. Disfrutar de la calidez blanca
y gélida. Y pensar, antes de dormirse. Pensar en ese
hotel en el que estamos y en su material inverosimil; pensar
en lo mucho que nos regalan la Técnica y la Cultura,
cuando se asocian. Pensar en la nieve y en el blanco que nos
acoge.
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