HISTORIA DE CANADÁ
Aunque Canadá fue descubierta, o mejor
dicho colonizada, con el surgimiento del nuevo continente,
estudios arqueológicos revelan asentamientos aborígenes
tan antiguos como la propia historia. En la zona del norte
del Yukón confirmaron la presencia humana de hace 26.500
años, mientras que en el sur de Ontario se descubrieron
asentamientos de más de 9.500 años. De esta
forma comenzó la historia de un país que hoy
en día es un ejemplo de sociedad y donde las bellezas
de la naturaleza lo hacen único.
Luego fueron los Vikingos los que llegaron
a las frías costas de lo que hoy llamamos Canadá.
En torno al año 1000, una pequeña expedición
de Leif Eriksson, hijo de Erik el Rojo, pasó por Groenlandia
hasta la costa septentrional de la isla de Terranova, donde
más tarde se fundó un efímero asentamiento
llamado Leifbundir.
En 1497, el italiano Giovanni Caboto, de
la región de Génova, exploró al servicio
de Inglaterra la costa atlántica, instaurando la soberanía
de la isla de Terranova como patrimonio del imperio inglés.
A su vez, desde los objetivos franceses, fue Jacques Cartier
quién en 1534 se apoderó del golfo de San Lorenzo
y descubrió territorios canadienses en nombre de Francia.
La disputa por los territorios, bases navales, el comercio
de la piel y la pesca se hacía cada vez más
intensa, manteniendo conflictos entre franceses, holandeses
e ingleses y las tribus amerindias como aliadas. Se produjeron
cuatro guerras franco-iroquesas entre 1689 y 1763 para obtener
la soberanía de Terranova.
Llegados al año 1713 se firmaría
uno de los convenios más importantes en la historia
de futuro país: el Tratado de Utrecht. A partir de
ese momento se estipularon acuerdos territoriales entre Francia
y Gran Bretaña por medio del cual estos últimos
conservan el dominio en la bahía de Hudson y Terranova,
procurando la paz durante muchos años, hasta que en
1744, a raíz de una invasión británica
comenzaría la Guerra de los Siete Años. Como
culminación a aquella guerra, los británicos
se harían con el control de Nueva Francia en 1763.
Los enfrentamientos entre franceses y británicos
no cesarían hasta el año 1871, cuando se firma
el Acta Británica Norteamericana, proclamando el dominio
de Canadá sobre cualquier otra nación y que
estaría compuesta por Ontario, Quebec y las antiguas
colonias de Nueva Escocia y de Nuevo Brunswick.
Hoy en día, producto de estos enfrentamientos
entre naciones, Canadá se mantiene como una singular
nación independiente, en donde su cultura no ha podido
ser otra que la fusión entre esas dos potencias que
en épocas de conquista pelearon con tanto ahínco.
Aunque su independencia era casi absoluta, Canadá obtuvo
su autonomía constitucional recientemente, con la repatriación
de la constitución en 1982..
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